Descubre cómo aprovechar la alcachofa al completo: ¡es una verdura llena de posibilidades! Disfruta de todas sus partes, desde el corazón hasta las hojas, para reducir el desperdicio y preparar recetas deliciosas.
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La alcachofa, una verdura que puedes aprovechar de principio a fin
Durante mucho tiempo, la alcachofa era valorada únicamente por su tierno corazón, pero esta verdura ofrece mucho más. La alcachofa aporta fibra, minerales y antioxidantes, y tiene un sabor muy especial cuando se cocina con calma.
Las hojas más tiernas se pueden comer tal cual, mojándolas en una vinagreta casera. El corazón queda delicioso en una ensalada templada o acompañado de un poco de aceite de oliva y tacos de jamón. Los tallos, bien pelados, dan una textura muy suave a una crema de verduras o a un puré casero, e incluso las hojas más duras se pueden usar para darle un sabor intenso a un caldo o también se pueden deshidratar para preparar una infusión digestiva.
La alcachofa verde y blanca es ideal para cocerla o hacerla al vapor, mientras que las variedades verde-púrpura quedan muy ricas crudas, por ejemplo laminadas en una ensalada con queso curado o jamón. Cuando cuezas alcachofas, envuelve bien la parte que no vayas a usar para conservarla fresca en la nevera durante más tiempo.
La alcachofa es una verdura muy completa. Si la aprovechas entera, reduces el desperdicio y disfrutas de todos sus matices: desde las hojas más tiernas hasta el corazón. ¡Es una opción de temporada que enriquece la cocina diaria con sabor y sencillez!
Variedades y temporada
La temporada de la alcachofa va de marzo a septiembre. Según la zona donde se cultive, la alcachofa puede ser verde y blanca o verde y púrpura, siendo esta última la variedad más tierna.
Selección y conservación
Consumo y cocción
La alcachofa es muy versátil y se puede comer cruda o cocida. Además, todas sus partes tienen una función en la cocina.
Las variedades verde-blancas suelen ser más consistentes y quedan muy bien cocinadas, ya sea hervidas, al vapor o incluso en el microondas. Por ejemplo, las primeras hojas y los tallos aportan un sabor intenso a un caldo casero.
Como la alcachofa empieza a perder aroma y textura después de un día en la nevera, conviene aprovecharla pronto. Por eso, te dejamos aquí unos trucos sencillos para que puedas disfrutarla de forma práctica, rápida y saludable.
Las alcachofas verde-blancas quedan muy ricas cuando se cocinan: suelen necesitar unos 25 minutos en agua hirviendo o unos 10 minutos al vapor o en el microondas. En cambio, las alcachofas verde-púrpura están muy buenas crudas: se pueden tomar tal cual o acompañarlas con una mayonesa suave, una vinagreta ligera, una salsa de yogur o un hummus. Esta variante tiene un punto tierno y fresco que combina con casi todo.
Si las hojas son muy tiernas, como ocurre con algunas alcachofas moradas, se pueden comer crudas, casi como si fueran patatas fritas. También se pueden usar como «cuencos» comestibles, igual que las hojas de endivia, para presentar un aperitivo.
Si son más duras, puedes hervirlas con otras verduras para hacer un caldo casero con mucho aroma.
Otra opción es deshidratar las hojas y usarlas después para preparar una infusión suave, perfecta para ayudar a la digestión o para equilibrar el cuerpo después de una comida más pesada.
Los tallos de las alcachofas verde-blancas suelen ser más firmes, así que quedan estupendos para dar sabor a un caldo casero.
Los tallos de las alcachofas verde-púrpura son más tiernos y se pueden tomar crudos o cocinados. Por ejemplo, quedan muy bien en un aperitivo, en una ensalada, en un gratinado o en un risotto. También aportan una textura muy agradable en un puré o en una crema suave.
Los tallos son fáciles de usar y dan un toque muy agradable a cualquier plato.
Nota: si has cocinado alcachofas y te han sobrado, guárdalas bien en la nevera una vez que se hayan enfriado para mantener su sabor y su textura. Puedes conservar los corazones, las hojas y los tallos en una bolsa hermética o en un recipiente cubierto con film
Ahora que ya sabes cómo aprovechar cada parte de la alcachofa y cómo cocinarla de diferentes formas, anímate a poner en práctica más ideas antidesperdicio. ¡Esta verdura da mucho juego!