El desperdicio de alimentos es un problema que podemos evitar a nuestro nivel con acciones diarias sencillas. Las cáscaras de las verduras, las tapas de zanahoria, los tallos de apio o las puntas de puerro pueden transformarse en un delicioso caldo casero.
En lugar de tirarlas, reúne todas las verduras sobrantes en un recipiente, enjuágalas bien bajo agua fría y luego colócalas en una olla grande. Añade agua, algunas hierbas como tomillo o laurel, y déjalo hervir a fuego lento durante unos 45 minutos a una hora. Este caldo natural puede usarse como base para sopas, risottos o salsas, ofreciendo una solución económica y sostenible.
También puedes concentrar este caldo reduciendo aún más el agua. Cuílala y congélala en bandejas para cubitos de hielo o bolsas de congelación Albal® para tener un caldo listo para usar cuando lo necesites. No solo evitas el desperdicio, sino que también creas un producto casero sabroso y rico en nutrientes.