¡Hacer mermeladas caseras es sencillo, económico y delicioso! También es una excelente forma de dar una segunda vida a frutos demasiado maduros o ligeramente dañados. Empieza eligiendo frutas muy maduras: albaricoques, fresas, ciruelas, manzanas... ¡Todo vale! Lávalos, quita las partes dañadas y luego córtalo en trozos. Pésalas y añade el equivalente a la mitad de su peso en azúcar. También se puede añadir un chorrito de zumo de limón para realzar el sabor y favorecer su conservación. Cocina a fuego medio, removiendo regularmente hasta que la mermelada espese. Para comprobar que está cocido, pon una gota en un plato frío: si se asienta, ¡está listo! Vierte en tarros limpios, ciérralos bien y luego dales la vuelta durante unos minutos. Esto creará una especie de vacío de aire en el interior, que favorece un mejor sellado de la tapa y sella la mermelada herméticamente.
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