Un pesto casero puede ser una excelente forma de gastar verduras o ensaladas que te hayan olvidado en la nevera. Es sencillo, rápido y sabroso, y ayuda a reducir el desperdicio de alimentos.
Empieza eligiendo tus verduras. Medio pimiento, una sola zanahoria o unas pocas hojas de rúcula son suficientes para hacer un pesto cremoso y fragante. Mezcla estos ingredientes con frutos secos (piñones, almendras o anacardos) para añadir crujiente y riqueza al sabor. Añade una buena cucharada de aceite de oliva, sal, pimienta y, si prefieres, un toque de queso rallado como parmesano o pecorino. Mezcla todo para obtener una textura suave y cremosa.
El pesto preparado de esta manera se puede servir sobre pasta, verduras a la parrilla o como guarnición para tostadas. Se puede guardar en la nevera durante unos días, o incluso congelarse para comidas rápidas. Este pesto de verduras es una forma perfecta de añadir sabor a tus platos sin desperdiciarlos.