El crumble se puede preparar con casi cualquier fruta. Es una receta ideal para cocinar aquellos que ya no están muy frescos o que se estropean rápido (como ciruelas, nectarinas o melocotones). Para evitar tirar fruta muy madura (fresas, frambuesas, etc.), recuerda congelarlas en una bolsa de congelación Albal® : durarán más tiempo y pueden usarse congeladas para preparar un crumble delicioso. ¡El horno hará el resto!
Si no te comes ambas raciones inmediatamente, cubre las tazas con una lámina de papel de aluminio Albal®. Calienta el crumble al día siguiente durante 5 minutos a 180°C para que vuelva a quedar crujiente.