Consejos de congelación
La temporada de la remolacha va de octubre a marzo, pero también puedes congelarla para disfrutarla durante todo el año. Esta raíz dulce y llena de color aporta vitaminas, minerales y mucho sabor a tus platos. ¡Descubre a continuación cómo conservarla correctamente para tenerla siempre lista cuando la necesites!
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Mejor cocida que cruda
La remolacha puede consumirse tanto cruda como cocida, aunque lo más habitual es disfrutarla ya cocinada. En crudo es firme y crujiente, perfecta para rallarla en ensaladas. Una vez cocida, en cambio, gana dulzor, jugosidad y una textura muy versátil que encaja en multitud de recetas. Por este motivo, te recomendamos congelarla ya cocida, ya que lo más probable es que la utilices de esta forma y, además, la cocción actúa como una protección natural frente al frío del congelador.
Cuando una verdura se congela cruda, especialmente si tiene mucha agua, como la remolacha, es más frecuente que se oxide o que su textura cambie. Cocerla antes de congelarla ayuda a evitar estos efectos y asegura un mejor resultado al utilizarla posteriormente.
Congelar la remolacha en rodajas
Una vez cocida y enfriada, puedes pelar la remolacha antes de congelarla. Además, cortarla en trozos o en rodajas finas también ayuda a que se enfríe más rápido y facilita su uso posterior.
Lo más práctico es colocar las rodajas en una bandeja cubierta con papel de horno Albal® y cubrirlas con otra hoja por encima. Este método permite que la congelación sea más rápida y uniforme, lo que ayuda a mantener mejor su sabor y su textura. Cuando las rodajas estén completamente duras, pásalas a una bolsa de congelación Ultra-Zip® de Albal®.
Con este sistema, la remolacha puede conservarse en buen estado hasta un año.
Descongelación segura
Para descongelar la remolacha es importante seguir las mismas pautas que con cualquier otro alimento y evitar hacerlo a temperatura ambiente. Además de ser un proceso lento, este método favorece el crecimiento de microorganismos y puede comprometer la calidad del producto.
En el caso de la remolacha, lo más seguro es descongelarla en agua fría, manteniéndola dentro de su propia bolsa de congelación, o dejarla descongelar poco a poco en la zona fría del frigorífico. Ambos métodos conservan mejor su textura y permiten utilizarla después en cualquier receta.
¿Cómo usar la remolacha descongelada?
La remolacha descongelada es muy versátil y se adapta bien a preparaciones dulces y saladas. Su color intenso, su suavidad y su textura cremosa funcionan especialmente bien en purés, cremas y sopas, así como en batidos o zumos de frutas y verduras.
También puedes saltearla ligeramente en una sartén y servirla como guarnición de carnes, pescados o platos vegetarianos. Su sabor dulce y suave aporta un toque muy especial a cualquier preparación.
Cocinar la remolacha
La remolacha se cocina entera, sin pelar ni pinchar, para conservar mejor sus jugos y evitar que pierda sabor durante la cocción.
Puede cocerse en agua con sal durante unas dos horas y media en una cacerola, o en unos 30 minutos si utilizas una olla a presión. Otra opción es cocinarla al vapor, también durante unos 30 minutos. Para comprobar si está en su punto, basta con frotar suavemente la piel: si se desprende sin esfuerzo, la remolacha está lista.
Una vez cocida, puedes congelarla para disfrutarla en cualquier momento del año. De esta forma, podrás comer tu receta favorita con remolacha cuando te apetezca.
Disfruta de la remolacha todo el año gracias a la congelación
Si sigues estos pasos, podrás conservar la remolacha en el congelador y disfrutar de su sabor durante todo el año. La congelación es un método eficaz que mantiene tanto su textura como sus propiedades nutricionales. Ya sea para añadirla a platos calientes, preparar ensaladas o incorporarla a batidos, ¡siempre la tendrás lista para usar!
Con unos trucos sencillos como etiquetar correctamente las bolsas y organizar bien el congelador, evitarás el desperdicio y mantendrás tus verduras en perfecto estado.
¡Anímate a probar distintas recetas y aprovecha este método de conservación para incorporar la remolacha a tus comidas de una forma práctica y cómoda en cualquier momento del año!
La aplicación Foodsaver de Albal® te permite tener un control total de todo lo que tienes congelado.
Para usarla, solo tienes que escanear el código que aparece en las bolsas de congelación Albal® y guardar toda la información en la aplicación. De esta forma, siempre sabrás todo lo que tienes en el congelador y cuándo debes consumirlo.
¡Ahorra tiempo, dinero y evita el desperdicio de alimentos!