El kouglof es una brioche emblemática de Alsacia, reconocible por su forma alta y acanalada. Tradicionalmente se prepara con pasas bañadas en ron o kirsch, es rica en mantequilla y ligeramente dulce.
Para obtener una textura ligera y aireada, es esencial respetar los tiempos de fermentación de la masa, a menudo dos veces. El molde de terracota o metal untado con mantequilla también juega un papel clave para garantizar un horneado uniforme.
Para servirse espolvoreado con azúcar glas, este pastel es el acompañamiento perfecto para un café o té. También puedes retomar la receta con almendras, frutas secas o pepitas de chocolate para variar los placeres.