¿Cómo congelar las cebollas crudas?
Para congelar cebollas en crudo, empieza pelándolas y cortándolas del tamaño que prefieras: en dados, en tiras o en trozos más grandes, según el uso que vayas a darles.
Cubre una bandeja con papel de horno Albal® y reparte las cebollas de manera que no se toquen entre sí. Este paso facilita mucho el uso posterior, porque evitarás que se formen bloques y podrás coger solo la cantidad que necesites.
Introduce la bandeja en el congelador durante una hora aproximadamente. Cuando los trozos estén duros, pásalos a una bolsa de congelación Ultra-Zip® de Albal®. Es mejor llenarla sin apretar demasiado y dejándola lo más plana posible, para ahorrar espacio y poder separar fácilmente las porciones más adelante.
Expulsa el aire, cierra la bolsa y colócala de nuevo en el congelador.
No te preocupes por el olor, ya que las bolsas de congelación Ultra-Zip® de Albal® son totalmente herméticas y evitan que los aromas se escapen.
¿Cómo congelar las cebollas blanqueadas?
También puedes congelar cebollas blanqueadas sin ningún problema. Solo tienes que cocinarlas unos minutos en agua hirviendo, escurrirlas y dejarlas enfriar por completo antes de guardarlas en una bolsa de congelación Ultra-Zip® de Albal®.
Si durante la cocción has obtenido un jugo sabroso, puedes congelarlo igualmente. El cierre Ultra-Zip® garantiza que no haya fugas, por lo que podrás aprovecharlo más adelante para sopas, guisos o salsas.