La pastilla es un plato emblemático de la cocina marroquí, que combina a la perfección lo dulce y salado, las especias y la crujiente masa de filo o de ladrillo.
En esta versión sencilla y familiar, el pollo se cocina a fuego lento con verduras como zanahorias, calabacín o pimientos, y luego se aromatiza delicadamente con comino, cúrcuma y cilantro.
El relleno se envuelve en varias capas de masa, se unta con mantequilla derretida y se hornea hasta que quede dorado y crujiente.
Sirve caliente, acompañado de una ensalada fresca o una salsa de yogur con limón para darle un toque de frescura.