El gravlax de salmón marinado es una delicia escandinava tan refinada como fácil de preparar en casa. Ideal para ocasiones especiales, como entrante o como aperitivo, este plato elegante seguro que impresionará con sus sutiles sabores y su presentación cuidadosa.
La receta es sencilla: el salmón fresco está generosamente cubierto con una mezcla de sal, azúcar, pimienta, lima y a veces remolacha rallada, lo que le da un hermoso tono rosado y una nota agridulce y ácida. Después, simplemente deja que todo se marine durante 24 a 48 horas en la nevera, el tiempo que tarda en absorber delicadamente los aromas y en que la textura se endurezca.
En rodajas finas, el gravlax se puede disfrutar con pan de centeno, blinis o una ensalada crujiente. Para un capricho aún mayor, acompáñalo con una salsa de mostaza de eneldo o un chorrito de limón. Fresco, ligero y sabroso, este plato es perfecto para un momento convivial con familia o amigos .