Ahorra tiempo y dinero gracias a la congelación
Congelar tu propia comida es una forma muy práctica de organizarte, ahorrar dinero y evitar que la comida acabe en la basura. Tener platos y alimentos listos en el congelador te facilita mucho el día a día, sobre todo cuando vas con prisa. Sin embargo, para conservar al máximo el sabor y los nutrientes, es importante seguir algunas reglas sencillas. ¡Aquí te explicamos cómo hacerlo para que todo lo que congeles quede siempre en perfecto estado!
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Un congelador de 4 estrellas
Para congelar con seguridad, necesitas un congelador de 4 estrellas que garantice una temperatura de –18 °C. Esa es la temperatura mínima para que los alimentos se conserven bien y los microbios no crezcan. Te recomendamos revisar de vez en cuando el termostato y, si tienes dudas, comprobar la temperatura con un termómetro apto para congelación. De esta forma, te asegurarás de que todo lo que guardas se mantiene en buenas condiciones.
Opta por porciones pequeñas
A la hora de congelar, cuanto más pequeñas sean las porciones, más rápido alcanzarán la temperatura adecuada. Esto mejora la calidad del congelado y evita la formación de cristales de hielo grandes.
Además, dividir la comida en raciones te ayuda a usar solo lo que necesitas y a que la descongelación sea más rápida. Si en casa sois muchos, simplemente descongela varias porciones a la vez y listo.
Envasa los alimentos con cuidado antes de congelarlos
El secreto de una buena congelación está en sacar todo el aire posible antes de cerrar la bolsa. Si queda aire dentro, se forman cristales de escarcha que estropean la textura y hacen que los alimentos pierdan calidad. Por eso, es importante expulsarlo bien antes de cerrar.
También es fundamental usar bolsas de congelación o recipientes herméticos. Estos envases protegen los alimentos del frío directo, evitan que aparezca escarcha y mantienen el congelador más higiénico. Además, al ser transparentes, te permiten ver de un vistazo qué tienes guardado y en qué estado está.
Congela los alimentos cuando estén fríos
Si vas a congelar un plato recién cocinado, deja que se enfríe por completo antes de guardarlo. Así alcanzará más rápido la temperatura adecuada y evitarás que el congelador aumente su temperatura interna. Congelar comida caliente puede provocar que otros alimentos ya congelados se descongelen parcialmente, lo que favorece el crecimiento de bacterias.
Y recuerda una regla fundamental: nunca vuelvas a congelar un alimento que ya haya sido descongelado. La ruptura de la cadena de frío aumenta el riesgo de contaminación. Por eso, te recomendamos descongelar solo la cantidad que vayas a utilizar.
No todo lo que se come se puede congelar
Hay alimentos que no se llevan muy bien con el frío. Por ejemplo, las frutas y verduras con mucha agua, como el pepino, la lechuga o el melón, adquieren una textura blanda y poco apetecible tras su paso por el congelador. Por eso, es mejor consumirlas frescas o buscar otras formas de conservación cuando sea posible.
Consejos para una congelación y descongelación óptimas
Para organizarte mejor, utiliza bolsas de congelación que tengan espacio para escribir: ahí puedes anotar la fecha de congelación y, si te resulta útil, también el peso o el uso previsto. Esto va muy bien para alimentos que necesitas medir con precisión, como el queso rallado o las verduras que quieres tener listas para un caldo. De esta forma, siempre sabrás qué tienes congelado, cuánto tiempo lleva guardado y cómo aprovecharlo al máximo.
Un congelador impecable
Te recomendamos descongelar el congelador al menos una vez al año. El mejor momento para hacerlo es en invierno, ya que el frío exterior ayuda a mantener los alimentos mientras lo limpias. Una limpieza a fondo garantiza un funcionamiento correcto y evita la acumulación de hielo. Revisa también el contenido del congelador con cierta frecuencia para ver qué deberías consumir primero y recuerda no llenarlo en exceso: ¡el aire debe circular correctamente para mantener una temperatura estable!
Descongela de la manera correcta
Evita descongelar los alimentos a temperatura ambiente, ya que esto favorece la proliferación de microbios. Hoy en día, existen métodos mucho más seguros: por ejemplo, puedes dejarlos en la nevera para una descongelación lenta y uniforme o recurrir al agua fría, al microondas o incluso a la vaporera si tienes más prisa.
Nunca vuelvas a congelar comida descongelada
¡Esta es una norma básica de seguridad alimentaria! Presta especial atención a productos como el pescado, que muchas veces llega a la pescadería previamente congelado.
Consume rápidamente los alimentos descongelados
Una vez que un alimento esté descongelado, es mejor consumirlo cuanto antes para disfrutar de su sabor y mantener la calidad.
Con estos sencillos consejos, podrás aprovechar mejor tu congelador y disfrutar de tus comidas favoritas durante todo el año.
La aplicación Foodsaver de Albal® te permite tener un control total de todo lo que tienes congelado.
Para usarla, solo tienes que escanear el código que aparece en las bolsas de congelación Albal® y guardar toda la información en la aplicación. De esta forma, siempre sabrás todo lo que tienes en el congelador y cuándo debes consumirlo.
¡Ahorra tiempo, dinero y evita el desperdicio de alimentos!