La lasaña es un plato reconfortante y sabroso, pero prepararla a veces puede parecer complicado. Aquí tienes algunos consejos sencillos para que este clásico mediterráneo sea un éxito sin estrés.
Empieza con una buena salsa de tomate casera, preparada con tomates frescos o triturados de calidad. Déjalo hervir a fuego lento durante mucho tiempo para concentrar los sabores. Para la bechamel, asegúrate de mezclar mantequilla, harina y leche hasta que consigas una textura suave y cremosa.
Al montar, alterna capas de pasta lasaña, salsa de tomate, bechamel y guarniciones (carne, verduras o ricotta). Termina con una buena capa de queso rallado para un gratín dorado y gourmet.
Cubre el plato con papel de aluminio al principio de la cocción para evitar que la lasaña se seque, y luego retira la bandeja al final de la cocción para conseguir una parte superior bien gratinada. En unos pasos, tendrás lasaña para derretirte en la boca y sabrosa para compartir con familia o amigos.