Consejos de congelación
Las calabazas y otras cucurbitáceas pueden ser un poco delicadas a la hora de congelarlas, pero con los métodos adecuados es muy sencillo. ¡Descubre nuestros consejos para mantener su sabor, textura y todas sus cualidades nutricionales intactas, y así disfrutarlas durante todo el año sin complicaciones!
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¿La calabaza se puede congelar?
Ya sea calabaza vasca, calabaza cacahuete o cualquier variedad de otoño, estas verduras ricas en agua requieren un poco de cuidado para que, tras la descongelación, no suelten demasiada humedad. Por eso, además de seguir unas buenas prácticas de congelación, lo ideal es congelar la calabaza cocinada, ya que mantiene mejor su sabor suave y dulce, así como su textura.
Preparación previa
Consejo antidesperdicio: ¡no tires las semillas! Las semillas de calabaza son comestibles y muy nutritivas. Solo tienes que escaldarlas unos minutos en agua hirviendo, secarlas bien con un paño y reutilizarlas tal cual o ligeramente tostadas en sartén u horno. ¡Son perfectas para añadir un toque crujiente a ensaladas, cremas de verduras o como snack saludable!
¿Cómo cocinar la calabaza antes de congelarla?
Antes de congelarla, es importante cocinar la calabaza para conservar mejor su textura y su sabor dulce. Puedes hacerlo de varias maneras:
1. En agua
2. En el horno
3. En el microondas
¿Dónde guardar la calabaza congelada?
Tanto si quieres congelar la calabaza cocinada en cubos como en puré, espera a que se enfríe por completo antes de envasarla. Luego sigue estos pasos:
¿Cómo congelar correctamente la calabaza?
Una vez que la calabaza está limpia, troceada y cocinada (ya sea hervida, al horno o al microondas), el proceso de congelación es muy sencillo. Solo tienes que seguir estos pasos:
1. Deja enfriar por completo la calabaza cocida para evitar la formación de condensación dentro de la bolsa.
2. Decide si quieres congelarla en cubos o convertida en puré. Ambas opciones se conservan muy bien.
3. Coloca la calabaza fría en una bolsa de congelación hermética Ultra-Zip® de Albal®, extendiéndola en una capa lo más plana posible.
4. Expulsa el aire antes de cerrar: así reduces la aparición de cristales de hielo y preservas su textura.
5. Anota la fecha en la bolsa, o simplemente escanéala con la aplicación Foodsaver de Albal® para llevar un control perfecto.
6. Coloca la bolsa en el congelador bien plana, para que ocupe poco espacio y la descongelación sea homogénea.
Duración óptima de conservación: hasta 10 meses manteniendo sabor y nutrientes.
¿Cómo descongelar la calabaza correctamente?
Para recuperar toda su suavidad y sabor, puedes descongelar la calabaza de dos formas:
Descongelación lenta en el frigorífico (opción recomendada):
Coloca la calabaza en su bolsa de congelación en la zona fría del frigorífico (2–4 °C). Los cristales de hielo se derretirán poco a poco, preservando mejor la textura.
Uso directo, sin descongelar:
Si prefieres ahorrar tiempo, añade los cubos o el puré congelado directamente a una cacerola. Esta opción es ideal para sopas y cremas de verduras, como base para un caldo o para guisos y platos de cuchara. La calabaza se deshace rápidamente y se integrará con facilidad en preparaciones calientes.
¿Quieres seguir sacándole partido al congelador?
¡Descubre también en nuestra página web cómo congelar pimientos, arroz, espinacas, puerros, brócoli y muchos otros alimentos para evitar el desperdicio y cocinar más fácil cada día!
La aplicación Foodsaver de Albal® te permite tener un control total de todo lo que tienes congelado.
Para usarla, solo tienes que escanear el código que aparece en las bolsas de congelación Albal® y guardar toda la información en la aplicación. De esta forma, siempre sabrás todo lo que tienes en el congelador y cuándo debes consumirlo.
¡Ahorra tiempo, dinero y evita el desperdicio de alimentos!