Preparar tus propios caldos de pollo o verduras es fácil, económico y, sobre todo, delicioso. Utiliza tus restos de cadáveres de pollo asado, copas, cáscaras de zanahoria, puerros o apio para crear una base rica en sabor, perfecta para sopas, risottos o salsas.
Cocina a fuego lento con algunas hierbas y especias, cuela y luego guarda el caldo en bolsas de congelación Albal®. Este gesto sencillo reduce el desperdicio de comida y añade un toque casero a todos tus platos.
Cocina responsable, llena de sentido común y sabores auténticos.