Un plato rápido, ligero y sabroso, perfecto para saciar el hambre sin pesar el estómago: la mezcla de calabaza frita y feta es la solución ideal. Muy fácil de preparar, esta receta es perfecta para esos días en los que vas justo de tiempo pero aún así quieres disfrutar de una comida deliciosa y nutritiva.
Solo toma cubos de calabaza precocinados, mételos en una sartén con un poco de aceite y fríelos a fuego alto. Esta rápida cocción ayuda a mantener la textura tierna y el dulzor natural de la calabaza. Después, añade unos 60 gramos de queso feta por persona, desmenuzándolo por encima para que se derrita un poco y dé sabor al plato.
Para aportar un poco de frescura y color, puedes añadir un puñado de tomates partidos por la mitad o algunos granos de nuez para un crujiente agradable. Si te gusta darle un toque especial a tus platos, siéntete libre de sazonar con ajo picado o chile en polvo para darle un toque picante.