Las patatas fritas caseras de verduras son una alternativa saludable y ligera a las patatas clásicas. Con verduras frescas y horneadas, ofrecen una textura crujiente sin exceso de grasa ni conservantes. Puedes variar las verduras según tus gustos y las estaciones: remolachas, calabacines, zanahorias, boniatas... La receta es sencilla, rápida y requiere pocos ingredientes. También es una forma creativa de mejorar tus comidas e introducir nuevos sabores a los niños. Servidas con una salsa ligera como requesón o kétchup casero, estas patatas fritas se convierten en un tentempié delicioso y equilibrado. ¡Perfecto para un poco de hambre o como acompañamiento original!