¡Conserva tus verduras como un chef!
¡Descubre cómo conservar tus verduras correctamente! Cada verduras tiene sus propias necesidades: algunas se conservan mejor a temperatura ambiente y otras necesitan frío. ¡Sigue nuestros consejos para conservarlas de forma óptima y mantenerlas frescas durante más tiempo!
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Conservar las verduras a temperatura ambiente
Algunas verduras se conservan mejor fuera del frigorífico, siempre que estén en un lugar fresco, seco y bien ventilado.
Conservar las verduras en la nevera
Otras verduras necesitan frío para mantenerse frescas durante más tiempo. Aquí te dejamos algunos consejos que pueden ayudarte.
¿Cuál es el mejor envase para conservar las verduras?
El tipo de envase influye mucho en cómo se conservan las verduras. Si eliges el correcto, conseguirás mantener su frescura y evitarás que se estropeen antes de tiempo.
Las alcachofas abiertas se conservan bien dentro de una bolsa de plástico. Los pimientos también pueden guardarse así, aunque es mejor mantenerlos separados del resto porque liberan etileno, un gas natural que acelera la maduración.
Las zanahorias y los rábanos, una vez retiradas las hojas, se mantienen en buen estado si se enjuagan, se envuelven en papel de cocina y se colocan en una bolsa de plástico hermética.
Si quieres prolongar al máximo la vida útil de tus verduras, puedes optar por bolsas microperforadas, que regulan la humedad y permiten que las verduras duren hasta tres veces más. Para algunas variedades también funcionan bien las bolsas multiusos con cierre hermético.
¿Cómo conservar las verduras ya peladas o cortadas?
Las verduras que ya están cortadas o empezadas deben refrigerarse lo antes posible dentro de un envase adecuado, para evitar que pierdan frescura.
Si no vas a consumirlas en los días siguientes, una buena alternativa es congelarlas. Muchas verduras se congelan sin dificultad y te permiten aprovecharlas más adelante sin desperdiciar nada.
¿Cómo almacenar tus verduras para conservar su frescura?
La buena conservación de las verduras empieza desde el momento de la compra y depende en gran medida de cómo se almacenen en casa. Algunas verduras se conservan mejor a temperatura ambiente, como los tomates, las cebollas o el ajo, mientras que otras, como las zanahorias, el brócoli o las espinacas, necesitan frío para mantenerse frescas durante más tiempo. Las verduras de hoja, como las lechugas o las espinacas, requieren envase que permita cierta ventilación. Por ejemplo, puedes conservarlas en bolsas perforadas o en recipientes herméticos con papel de cocina para mantener su textura y evitar que se marchiten con rapidez. También es importante no amontonarlas demasiado para que el aire circule y puedan conservarse mejor.
Por último, te recomendamos revisar de vez en cuando el cajón de las verduras y consumirlas antes de que pasen demasiados días en la nevera, para que mantengan tanto su sabor como sus nutrientes.
Congelación: una opción práctica para conservar tus verduras durante más tiempo
La congelación es una forma muy eficaz de conservar verduras durante varios meses sin que pierdan calidad. Eso sí, cada variedad requiere un pequeño cuidado previo para mantener su textura y su sabor. Las verduras como los guisantes, las judías verdes o las zanahorias se conservan mejor si se blanquean antes de congelarlas. Este paso ayuda a preservar su color, sus nutrientes y su firmeza. En cambio, las espinacas y otras verduras de hoja deben escurrirse y secarse bien para evitar la formación de cristales de hielo. Una vez preparadas, es importante conservarlas en envases adecuados para el congelador como las bolsas de congelación Ultra-Zip® de Albal®, ya que ayudan a proteger los alimentos de las quemaduras por frío y mantienen mejor su frescura y su sabor.