Los bollos de leche ingleses, también conocidos como magdalenas inglesas, son un alimento básico del desayuno anglosajón. Su textura única, ligera y suave por dentro, y crujiente por fuera al tostarlas, las convierte en un soporte ideal para mantequilla, mermelada o queso crema. Esta versión casera se distingue por una masa enriquecida con leche y mantequilla, y una doble leudante que garantiza un volumen aireado. A diferencia de la versión industrial, estos muffins se fríen en sartén, lo que les da un bonito color dorado y una base fina. Sin necesidad de horno, son perfectas para cocinas sencillas o preparativos de fin de semana. Servidos calientes, partidos por la mitad y ligeramente asados, revelan todo su potencial gourmet.