¡Congela la levadura como un auténtico profesional!
Si te ha sobrado un poco de levadura, no te preocupes: puedes congelarla fácilmente para usarla más adelante cuando la necesites. Para ello, solo tienes que guardarla bien y descongelarla en el momento adecuado. ¡Aquí te contamos cómo hacerlo paso a paso!
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¿Por qué congelar la levadura fresca?
Congelar la levadura fresca es una forma estupenda de evitar que se estropee y de tener siempre una pequeña reserva lista para cuando te apetezca alguna receta. Si has comprado más de la cuenta o simplemente quieres guardar un poco para más adelante, puedes congelarla sin problema. Bien conservada, se mantiene en buen estado hasta seis meses.
¿Cómo preparar la levadura antes de congelarla?
Para que la levadura quede bien después de descongelarla, es importante envolverla correctamente. Usa una bolsa de congelación hermética Ultra-Zip® de Albal®, que la protege de la humedad y de los olores del congelador. Corta la levadura en porciones del tamaño que necesites y colócalas dentro de la bolsa, dejando un poco de espacio entre cada trozo para que no se peguen al congelarse. Así podrás descongelar solo la cantidad que necesites en cada ocasión y mantener el resto en perfecto estado. Cierra bien la bolsa, expulsa el aire y llévala directamente al congelador.
Consejo: registra la fecha de congelación en la aplicación Foodsaver de Albal® para tener siempre controlado cuánto tiempo lleva almacenada.
¿Cómo descongelar la levadura sin estropearla?
La forma más segura es dejar la levadura descongelando en la nevera durante la noche, dentro de un vasito o un cuenco. Si notas que ha quedado un poco más blanda o incluso algo líquida, no te preocupes: ¡es totalmente normal y no afecta a su capacidad de fermentación!
¿Tienes prisa o se te olvidó hacerlo anoche? Entonces añade la levadura directamente a un líquido tibio de la receta que vas a preparar. El resultado será el mismo.
Vida útil de la levadura congelada
La levadura fresca congelada se puede usar hasta seis meses después de guardarla en el congelador. Pasado este tiempo, es posible que pierda fuerza y no fermente igual.
Si quieres comprobar si sigue activa, haz una prueba rápida: mezcla la levadura con un poco de agua tibia y azúcar. Si empieza a formar espuma y subir a la superficie en 2 o 3 minutos, sigue siendo válida. Si no reacciona, es mejor no utilizarla en tus masas.
Consejos para evitar desperdiciar la levadura
La aplicación Foodsaver de Albal® es una gran aliada para organizarte. Registra allí la fecha de congelación y activa recordatorios para usar la levadura a tiempo.
Y si ves que una porción está a punto de llegar a su límite… ¡aprovéchala! Por ejemplo, prepara una masa de pan casera, un brioche esponjoso o una masa de pizza lista para congelar. ¡No hay nada mejor que evitar el desperdicio y tener siempre algo rico preparado!
La aplicación Foodsaver de Albal® te permite tener un control total de todo lo que tienes congelado.
Para usarla, solo tienes que escanear el código que aparece en las bolsas de congelación Albal® y guardar toda la información en la aplicación. De esta forma, siempre sabrás todo lo que tienes en el congelador y cuándo debes consumirlo.
¡Ahorra tiempo, dinero y evita el desperdicio de alimentos!